domingo, 14 de junio de 2015
De dónde venimos...
El ser
humano es por naturaleza curioso. Esta curiosidad y deseo por saber y conocer
más nos ha llevado a descubrir e investigar no sólo nuestro mundo pero también
el universo.
Varias teorías
se han desarrollado con respecto a cómo es que el universo que conocemos se
formó. A pesar de la existencia de varias de estas teorías, sin duda, la teoría
del Big Bing es la más famosa de todas ellas y la que está sustentada por el
mayor número de estudios científicos. Esta teoría ha evolucionado a lo largo de
los años pero de una forma muy escueta explica que el universo se hallaba
condensado en una pequeñísima partícula del tamaño de un átomo y que en un
momento determinado inició una expansión acelerada. Un importante pilar para el
desarrollo de esta teoría es el hecho de que es posible medir la cantidad e
intensidad de luz que irradian otros cuerpos celestes. Datos que se obtienen de
estas mediciones se pueden utilizar para determinar qué tan lejos se encuentra
una estrella o galaxia de otra o de nuestro planeta. Así, en 1929 el científico
Hubble determino que las galaxias y planetas no sólo se están alejando unas de
otras sino que también entre más lejos se encuentra un cuerpo de otro la
velocidad con la que se aleja es mayor. Siendo así, y asumiendo que este alejamiento ha ocurrido
desde el origen del universo pues se puede concluir como con la teoría del Big Bing
que todo lo que conocemos efectivamente estaba condensado en una pequeña partícula
de altísima densidad y energía.
Está teoría
como se mencionó ha sufrido alteraciones y aún ahora existen muchos puntos que
no se han podido solucionar. Para cada detalle que no tiene respuesta los
científicos inventan o tratan de hallar nuevos términos que expliquen de manera
satisfactoria la teoría. La pregunta ahora es ¿Vale la pena llevar a cabo toda
está investigación? ¿Es necesario invertir recursos para resolver preguntas que
incluso al obtener su respuesta no tengan mayor efecto que el de satisfacer
nuestra curiosidad?
Se ha
concluido que el Sol brillará por unos 5 000 millones de años y que el final
del Universo ocurrirá en alrededor de unos 22 mil millones de años. Eso quiere
decir que incluso si los humanos pudiéramos subsistir por tanto tiempo como
nuestro Sol, aun así no estaríamos presentes cuando el Universo terminaría. ¡No
podríamos comprobar si la teoría fue correcta o no!
En
realidad, la respuesta a la pregunta de si vale la pena llevar a cabo investigación
de este tipo es simplemente que aunque no valga la pena, la llevaremos a cabo
porque el ser humano es, por naturaleza, curioso.
Elegí este
tema porque siempre me ha llamado la atención la física y la explicación de cómo
se formó el Universo. Creo que como buen ser humano peco de curioso. Aunque
siempre he pensado por otro lado si en verdad deberíamos gastar recursos en
investigar este tipo de cosas que a fin de cuentas tal vez no tengan tanta relevancia.
En un mundo en el que mucha gente muere de hambre y no tienen ni siquiera agua
para beber, pareciera que llevar a cabo investigaciones que no tengan efecto
directo en tratar de solucionar ese tipo de problemas son un desperdicio. Pero
por otro lado, uno nunca sabe a lo que cierta investigación le puede llevar. A
fin de cuentas muchos grandes descubrimientos han ocurrido por accidente, como
el famoso caso de Mr. Flemming.
Yo tenía
algo de conocimiento sobre la teoría del Big Bing, sabía a grandes rasgos de
que trataba pero no sabía cómo habían llegado a la conclusión de que el
Universo debía de estar compactado. Además, de la lectura leí algunos libros
muy generales sobre física que más o menos explican algunas cosas pero sin
mucho detalle.
Referencia:
De Régules, S. (2003). El lado oscuro del universo. ¿Cómo ves?N°. 58, (Pp. 10-15). México: UNAM. Recuperado el 13/04/15, de: http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/58/el-lado-oscuro-del-universo
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sábado, 13 de junio de 2015
martes, 9 de junio de 2015
Que es ser un estudiante en línea?
En la actualidad el internet a revolucionado muchos ámbitos de la sociedad. La educación no se ha escapado de esta revolución y las TICs se han convertido en una herramienta indispensable para la educación. Mas aún, en los sistemas de modalidad abiertos y a distancia el internet se ha convertido en una plataforma dinámica en la cual los estudiantes son capaces de interactuar en tiempo real entre ellos y con sus profesores.
La evolución de la la educación en modalidad abierta y a distancia desde cuando se utilizaba correspondencia hasta la época actual, muestra claramente que si en el pasado tuvo éxito ahora sin duda se convierte en una alternativa seria a los sistemas escolarizados convencionales.
Evidentemente, aunque el internet ha facilitado mucho las cosas aún es preciso que el estudiante se comprometa activamente para que se lleve a cabo un aprendizaje de calidad. Contrario a lo que podría erroneamente pensarse, la educación en línea necesita de una interacción importante entre el estudiante, sus companeros y profesores con el objetivo de alcanzar su máximo potencial.
Aunado a lo anterior, el aprendizaje debe de llevarse de una forma conciente por el estudiante, es decir, habilidades de autocrítica y objetividad son esenciales. Sin este tipo de características es probable que el progreso no sea el deseado.
Sobre todo es necesario que el estudiante tenga confianza en si mismo y la madurez para llevar a cabo los estudios de manera exitosa.
En la actualidad el internet a revolucionado muchos ámbitos de la sociedad. La educación no se ha escapado de esta revolución y las TICs se han convertido en una herramienta indispensable para la educación. Mas aún, en los sistemas de modalidad abiertos y a distancia el internet se ha convertido en una plataforma dinámica en la cual los estudiantes son capaces de interactuar en tiempo real entre ellos y con sus profesores.
La evolución de la la educación en modalidad abierta y a distancia desde cuando se utilizaba correspondencia hasta la época actual, muestra claramente que si en el pasado tuvo éxito ahora sin duda se convierte en una alternativa seria a los sistemas escolarizados convencionales.
Evidentemente, aunque el internet ha facilitado mucho las cosas aún es preciso que el estudiante se comprometa activamente para que se lleve a cabo un aprendizaje de calidad. Contrario a lo que podría erroneamente pensarse, la educación en línea necesita de una interacción importante entre el estudiante, sus companeros y profesores con el objetivo de alcanzar su máximo potencial.
Aunado a lo anterior, el aprendizaje debe de llevarse de una forma conciente por el estudiante, es decir, habilidades de autocrítica y objetividad son esenciales. Sin este tipo de características es probable que el progreso no sea el deseado.
Sobre todo es necesario que el estudiante tenga confianza en si mismo y la madurez para llevar a cabo los estudios de manera exitosa.
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